lunes, marzo 12, 2007

Las lunas nuevas de agosto

Me soñaste, arropada en la templanza del crepúsculo estival, en cada uno de sus días, con una curiosa mezcla de melancolía propia del pasado y la inquieta ansiedad de tu futuro. Desde el penacho de roca y arena, observo cada atardecer de agosto. Es precioso de veras; los colores del cielo no existían siquiera en mi imaginación. Desde aquí espero cada día más segura y confiada. Puesto que un día nuevo es una nueva conquista de cada recoveco de mi alma, hasta morir.

Verás, no puedo ayudarte a alcanzar tu sueño aunque quisiera, puesto que ello implicaría mi autodestrucción. Te siento como el lastre de mi ser. En serio, ¿tú lo harías? Probablemente sí, y sería el mayor de tus fracasos, puesto que mis triunfos son tus derrotas más vitales. Yo también tengo sueños rotos, afortunadamente para ti. Ambas somos el espejo crítico con el que nos miramos mutuamente.

Cierra los ojos a este silencio natural. Escucha con atención: ¿oyes algo? ¿un leve zumbido? Entonces ve y dile a los demás que no lo has conseguido. Tienes miedo al futuro. En cambio, yo lo busco.

1 Comments:

Blogger Angel said...

Mil besos poetisa

2:20 p. m.  

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