sábado, octubre 14, 2006

Sonríe, es contagioso

El barco ha vuelto a detenerse, un nuevo destino, un nuevo planeta que visitar. Esta vez no se escucha nada ni dentro ni fuera del barco, todo es silencio.
Mel pasa como una exhalación por la rampa llevándose por delante a todo el que se le cruza.

A pesar de haber recibido un pisotón durante la fuga de Mel, yo estoy contenta, lamo mi dolorida pata consiguiendo con una rapidez inusual que se pase el dolor.

Bajo del barco y llego al planeta, veo a Mel cabizbajo, y a un montón de gente sentados frente a mesas enfrascados en su lectura, muchos de ellos con cara de enfurruñados.

Yo no puedo evitar sonreír. Al pasar junto a Mel me rozo contra su pierna y le sonrío, noto como parece reconfortarle, aunque momentos después empieza a estornudar y todos los lectores vuelven a protestar molestos por el ruido.

Empiezo a caminar entre las mesas de los lectores, con mi estilizada silueta y el rabo hacia arriba ondulante. Noto como en la cara de los lectores junto a los que voy pasando se esboza una sonrisa, aunque ellos apenas lo perciben y prosiguen con su lectura. No se si será porque nunca han visto a un gato sonriendo o porque mi sonrisa es contagiosa.

Me inclino a pensar que se trate de la segunda opción, ya que yo estoy así de sonriente desde hace unos días, cuando en el barco me cruce con el señor Altair que irradiaba felicidad, en su cara había una sonrisa que parecía salir desde su interior, tan contagiosa que aun yo la voy contagiando a los seres con los que me cruzo.

Me pregunto ¿uno sonríe cuando le van bien las cosas? o ¿le van bien las cosas cuando sonríe...?

3 Comments:

Blogger pepapoder said...

apuesto a que se trata de lo segundo ;-)

8:47 p. m.  
Blogger MEL said...

sí...y como le van bien las cosas, sigue soriendo... y como sigue sonriendo, le siguen yendo bien las cosas....

10:06 a. m.  
Blogger yomi said...

pos va a ser que si

8:56 p. m.  

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